foto_nutricion_trastInfant trastornos infantiles 

Los principales son el Trastorno de Hiperactividad, el trastorno de Déficit de Atención y los Trastornos del Aprendizaje.

Los problemas de concentración, típicos de estos trastornos se relacionan con una serie de efectos negativos, como fracaso escolar y aumento de la agresividad.


Se ha encontrado en niños afectados de hiperactividad un desequilibrio de los neurotransmisores que una vez corregido mediante el aporte de precursores, elimina muchos de los síntomas. Este enfoque resulta eficaz sin efectos secundarios nocivos.
También se han encontrado en muchos casos niveles altos de metales pesados. Una tasa elevada de plomo en el ambiente puede causar en un niño fracaso escolar e incluso, provocar una conducta delictiva. Una gran cantidad de mercurio en un organismo puede ser responsable de sufrir agitación y pérdida de memoria. Los pesticidas pueden generar nerviosismo, débil concentración, irritabilidad, perturbación de la memoria y depresión. La exposición crónica al arsénico presente en el agua de consumo produce alteraciones neurológicas. En cuanto a la alimentación, de 22 estudios realizados entre 1975 y 1994, 16 establecen el efecto positivo de una modificación de la dieta en estos niños.


Los niños afectados se valoran a sí mismos más negativamente que los niños de su misma edad. Más del 50% presentan problemas emocionales como sentimientos depresivos, sentimientos de desconfianza e inseguridad o baja autoestima. 

La sofrología puede actuar tanto a nivel de prevención, como en el tratamiento y en la educación de los niños susceptibles de padecer estos trastornos ya que ayuda a:          

· Adquirir confianza y seguridad en sí mismo.        
· Expresar las emociones de forma adecuada.       
· Estimular los procesos de socialización.        
· Concentrar la atención.        
· Desarrollar y conservar las capacidades de sosiego y descanso.     
  

El tratamiento debe incluir una buena gestión de la alimentación, del ejercicio y del sueño, la búsqueda y eliminación de eventuales tóxicos, la toma de ciertos suplementos y el aprendizaje de la metodología sofrológica para lograr la reversión de los síntomas.