foto_nutricion nutrición ortomolecular 
 

El 95% de la serotonina, neurotransmisor fundamental para la regulación del estado de ánimo, el apetito y el sueño, se encuentra en el intestino, así como gran parte de los linfocitos encargados de la defensa inmunitaria, por lo que el estado del intestino tiene una gran incidencia sobre nuestra salud física y mental. A su vez, el intestino responde de forma inmediata a los alimentos que ingerimos y a los déficits de nutrientes esenciales.   

Por otra parte, las necesidades de vitaminas, minerales, enzimas, oligoelementos, aminoácidos, y ácidos grasos son muy diferentes para cada persona dependiendo de su genética y de su estilo de vida y aunque, teóricamente, nuestra alimentación diaria debería proporcionarnos todas las sustancias que precisamos, lamentablemente, esto no es así en la actualidad: con el aumento de la contaminación, la agricultura intensiva, los alimentos procesados, el estrés, etc., nuestros cuerpos están sometidos a condiciones y deficiencias para los que no fueron programados.  

De esta manera, los déficits a nivel celular van acumulando errores que empezarán dando sintomatologías ambiguas: dolor de cabeza, alergias, cansancio, trastornos digestivos y si continúan en el tiempo, darán lugar a patologías más graves: artritis, enfermedes cardiovasculares, depresión, etc.