Candidiasis crónica
Martes, 11 de Octubre de 2011 11:48

Ésta es una enfermedad "rara", pero no porque la sufran pocos pacientes, sino porque saben más de ella quienes la padecen y se han visto obligadas (la mayoría son mujeres) a investigar por su cuenta, que muchos médicos que siguen negando que pueda afectar a personas que no tienen un sistema inmunitario extremadamente deprimido.

 

Las personas que sufren periódicamente candidiasis oral, vaginal o pié de atleta, posiblemente sufren una candidiasis a nivel intestinal que, de no solucionarse, puede volverse crónica. Algunos de los síntomas más generalizados son: ansiedad por comer carbohidratos o dulces, cansancio, hormigueos o dolor en las extremidades, alteraciones menstruales, sensación de mareo o aturdimiento, no soportar humos u olores fuertes, problemas digestivos, mal aliento, picores en ojos, oídos o nariz, etc.

La amplia variedad de síntomas y la normalidad en las analíticas convencionales hacen que las pacientes vayan de especialista en especialista durante años y tomen todo tipo de medicación: antifúngicos para las manifestaciones externas, analgésicos para las cefaleas y problemas articulares, somníferos y antidepresivos o ansiolíticos porque como "no hay una causa orgánica" son catalogadas como enfermas psicosomáticas.

Al no solucionarse el problema, la infección va ocasionando una alteración de la mucosa intestinal, que se vuelve excesivamente permeable y puede desencadenar hipersensibilidades alimentarias además de un déficit de nutrientes que va minando la resistencia al estrés, el equilibrio hormonal y el sistema inmunitario. Por si ésto fuera poco, la gran cantidad de tóxicos que generan los hongos hacen que los sistemas de eliminación del cuerpo se colapsen y en consecuencia, el cuerpo se vuelve incapaz de tolerar muchos alimentos, medicamentos e incluso productos químicos de uso diario.

Como saben bien quienes han recorrido este camino, es imprescindible llevar una dieta, siempre personalizada, eliminando ciertos alimentos, pero no debe ser una dieta de por vida, para ello hay que reducir toxinas ambientales y alimentarias, regenerar el intestino para que recupere su función de barrera, mejorar la absorción de nutrientes, apoyar los órganos de detoxificación, tratar el estrés y la ansiedad que perpetúan el problema y, por supuesto, identificar y eliminar alguna de las causas que confluyen siempre en una infección de este tipo. Únicamente de esta manera conseguiremos una remisión permanente de la problemática. 

 

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